Hace una semana decidí competir el Cross Internacional de Itálica, un cross que me encanta por el calor de su público y
porque su
circuito se aclimata muy bien a mi manera de correr. La carrera se disputó a
buen ritmo, estando en el grupo de cabeza hasta la segunda
vuelta, en la que un tropezón al paso del río me hizo caer al
suelo y retroceder posiciones. Estuve pensando por un segundo en
retirarme, pero, al momento, las ganas que tenía hicieron que
me levantase y me metiera en carrera de nuevo. No notaba ningún dolor, así que continué y fui remontando posiciones
hasta acabar la 15ª de la general y la 7ª española.
Ahora bien, nada más acabar
me noté que algo no iba bien. Mi pie derecho se estaba
hinchando por momentos y un dolor en la cadera de la caída me
dificultaba caminar. Pensé que era una simple contusión, pero
conforme pasaban las horas veía que no iba a poder entrenar
los siguientes días porque el dolor era bastante intenso. Decidí mirármelo y me indicaron que tenía un
esguince de segundo grado, que debía curar si o sí, y con
reposo.
Después de estar
recuperándolo toda la semana, y viendo que no iba a llegar en
condiciones al legendario Cross de Lasarte, decidí no competir este fin
de semana para no agravar más este esguince en un cross duro y
en el que posiblemente se formaría mucho barro (como así resultó finalmente) en el que forzaría
demasiado el tobillo, por lo que muy a mi pesar tuve que
conformarme con verlo por la televisión.
Ahora toca mimarlo y poder empezar con los entrenamientos para poder poner objetivos a corto plazo y volver a darlo todo en los próximos retos
A los que hayáis competido, espero que os haya salido bien. Kilómetros ganas e ilusión.
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fotos: thewangconnection |